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Cuentos y relatos globales
ArtÃculos publicados en Alhaurin.com
El último grito de Tarzán Disquisiciones sobre la vida doméstica | | Cuentos y relatos globales. 13.03.11 | Ampliar | Por: Walter E. Pimienta Jiménez. walter53pimienta@hotmail.com . C omo acontece que ya casi no hay selvas en el Planeta Tierra, y las pocas que existen se están acabando, me pregunto: ¿Dónde sobrevirá Tarzán? ¿Cómo serán los actuales y los venideros días del íntrepido aventurero? ¿Seguirá el fantástico personaje que creara Edgar Rice Borrough desenvolviéndose en su mundo primitivo atravesando, a lo mejor ahora, y a pie, algún río seco de esos que antes pasaba a nado entre cocodrilos a los cuales no se le caían los diente trabando con los mismos una amistad de asombro? Fugitivo en su propio mundo, "El rey de los monos" (nada que ver con "El Mono Jojoy"), ¿habrá resistido a la fiebre porcina, al cáncer, a la diabetes, a la pelagra, al escorbuto, al cólera, al mal de alzheimer y al mal de parkinson que como pestes apocalípticas flagelan hoy al mundo?
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| Pesadilla de un sádico sexual | | Lydia Tapiero Eljarrat. 06.03.11 | Ampliar | Arriba en las montañas, se alzaba poderoso el monasterio bajo los ojos de Ernesto. Un lugar retraído del resto del pueblo. Durante semanas se había escondido en la oscuridad de la noche, para vigilar los movimientos de su Ninfa. Una joven hermosa que se ocultaba tras los hábitos. Unos hábitos que no le impedían ver sus curvas, sus pechos rectos, sus órganos sexuales tímidos, vetados, su piel virgen al tacto de un hombre. Noche tras noche los impulsos de Ernesto se hicieron más incontrolables. Hasta que una noche de luna llena ardió en su pecho un deseo irefrenado. Cuando vio a su Ninfa aparecer por la puerta, sus instintos se confundieron con los de un lobo en celo. Sentía como cada movimiento de sus caderas desprendía un frescor a inocencia que le llegaba a él como una llamada a la lujuria.
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| Evocación de una ciudad agónica | | Cuentos y relatos globales. 20.02.11 | Ampliar | El Seis poetaelseis@yahoo.com.mx. “No es fácil morir, aunque siempre hay alguien que piense lo contrario”. Las calles estaban ardiendo; mientras caían del cielo ráfagas de aire hirviendo, y del suelo emergían burbujas de fuego. Las casas habían perdido su estructura real y una “nueva” visión virtual, reflejaba el paisaje urbano, como una maldición eterna. El cielo lleno de cólera se mostraba en todo su esplendor… y se desnudaba todo, con la finalidad de hacer del entorno un infierno. Llamaradas de odio candente invadían las avenidas principales, hasta llegar a los bulevares de la ciudad enferma. Todo era una caldera al rojo vivo… “Ojalá llueva hierro derretido, y se pegue sobre nuestras epidermis blancas, para sentirnos con algo de vida, vida”.
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| A la sombra | | Cuentos y relatos globales. 13.02.11 | Ampliar | Cogí el marco que se escondía detrás de los demás. Lo limpié y lo coloqué en medio de la repisa, delante de todos. En la foto mi padre estaba feliz, tal vez fingía. Fue el último día que lo vi. Al posar me agarró del hombro con fuerza y me dolió. Mi madre estaba junto a él, separada por un hilo de aire, con una sonrisa jovial. Mi hermano Alfred, un año mayor que yo, estaba delante de mama y a mi lado. Ella le abrazaba rodeándole el pecho con sus brazos y pegando su mejilla a la de él. Mis ojos apuntan a la cámara, pero solo los veía a ellos. Me aparté de la repisa para abrir la ventana, elevé las persianas a media altura, “no abras tanto, va a entrar el polvo”, me pareció escuchar a mi madre veinte años atrás. El sol entró iluminando la estancia, me acerqué de nuevo a la foto para verla con más luz y me sorprendió comprobar que estaba llena de polvo, excepto un círculo que rodeaba la cara de Alfred.
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| “El golero malicioso” Disquisiciones sobre la vida doméstica | | Cuentos y relatos globales. 30.01.11 | Ampliar | Walter E. Pimienta Jiménez. walter53pimienta@hotmail.com -Sólo muerto yo, eres tú mujer de otro- le replicó ese mediodía “El golero malicioso” a Francisquita a la hora del almuerzo y agregó: Vale más estar muerto que verme convertido en un cachón por ti. -Nunca te verás. Celos que te caen. Eso es. Celos que te caen. Y con a aquellas palabras, él, como siempre, a medias, se veía una vez más semi-investido de una misteriosa y aparente inmunidad anti cornamenta a término variable, diríase que poco inmortal y que le hacía sentirse algo vulnerable a los riesgos de una posible infidelidad de su mujer.
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| “Jerola” Disquisiciones sobre la vida doméstica | | Cuentos y relatos globales. 22.01.11 | Ampliar | Walter E. Pimienta Jiménez. Walter53pimienta@hotmail.com. Las cosas suceden más o menos así: Nos levantamos una mañana cualquiera (usted o yo), buscando algo que necesitamos con urgencia pero que a primera mano no encontramos por ninguna parte y, entonces, inquieto, preguntamos a quien con nosotros convive si lo extraviado la ha visto por ahí o en algún lugar y como el otro o la otra no tiene ni idea de lo consultado, enseguida nos responde: “sabrá Jerola”…, curiosa respuesta ésta que nos hace suponer la existencia de una persona así llamada y que, al parecer, todo lo sabe pero que por no ser real o por ser inventada, equivale a decir tajantemente: “no sé”.
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| El diablo de la caja de fósforos Disquisiciones sobre la vida domèstica | | Cuentos y relatos globales. 16.01.11 | Ampliar | Walter Pimienta Jiménez. walter53pimienta@hotmail.com Siendo yo apenas un niñó, vi al diablo por primera vez pintado en una caja de fósforos. Despejado de frente, con unos cuernos de fuego que son su corona, con el rabo entre las piernas y con cara de estar escondiendo todos los atributos de su poder maligno, tenía éste la diablura de hacerse presente en un haz de luz con el cual pretendía alumbrar la tierra y así, para no caerse en la oscuridad, recorrer su imperio en cuya grandeza confiaba robándose almas que hacía suyas según les mostraba y les daba oro y dinero entre el sálico estiercol que siempre caga. El diablo de la caja de fósforos había llegado a mi casa procedente de la tienda de Hilda Molina donde, mandado por mi mamá, por quince centavos lo compré para que sus huellas de humo y de candela viva, haciendo sentir su castigo de infierno sobre las ollas, sobre las sartenes, sobre las pailas y las cacerolas, vociferando de mal humor en el fogón de leña, calentaran hasta chirriar el aceite con ímpetu universal de fritura. |
| La calle prohibida Disquisiciones sobre la vida doméstica | | Cuentos y relatos globales. 09.01.11 | Ampliar | Walter E. Pimienta Jiménez. Hay quienes, de lunes a sábado, vienen a ella por curiosidad y, al mismo tiempo, atraídos por los boleros de Bienvenido Granda, de Orlando Contreras o los de María Luisa Landín... Los domingos no, porque son para ellas y ese día no trabajan...A las siete en punto de la noche, "señores respetables" y truhanes sin distingo -todos con cara de villanos- abiertas las puertas de los prostíbulos, dueños de una generosa vocación por el amor comprado, llegan tras otro motivo: para pasar allí, con las "mujeres alegres de la triste vida", una noche como la de esta noche, una noche de desafuero febril ensopados en champaña, aguardiente, cerveza y ron. Todo el ambiente que aquí se respira, entre intermitentes luces de neón, bombillas rojas y música estridente, persuade a la dilapidación sin súplicas y, como si el tiempo en aquel lugar diera vueltas y vueltas en redondo, ocultos y malsanos deseos eróticos se desbordan en el bullicio dejando, de momento, a la tristeza derrotada y olvidada en un oscuro rincón.
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| El joven y el beduino | | Cuentos y relatos globales. 02.01.11 | Ampliar | "Jose Antonio Carrero" <carrj32@live.com>. Llevaba casi cinco años caminando sin parar por aquella sofocante tierra desolada que desde hacía milenios atrás era azotada por un interminable vendabal de arena el cual durante algunas horas del día se hacía mucho más poderoso al punto que hacía recordar aquellos huracanes que azotaban el Caribe y los tifones poderosos que todos los años devastaban el semillero de islas del Pacífico. Durante otras horas, y de pronto, se volvía tan débil que parecía ser una capa de fino polvo de oro que como rocío de granos de polen revoloteaba por todo aquel cielo dejando ver un poco el prohibido color azul celeste y en algunas ocasiones hasta el brillo del sol. A pesar de que su intensidad variaba según las horas del día sus vientos, nunca cesaban de castigar aquellas tierras y aquella gente.
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| La última carta Disquisiciones sobre la vida doméstica | | Cuentos y relatos globales. 26.12.10 | Ampliar | Por: Walter E. Pimienta Jiménez. walter53pimienta@hotmail.con. Sola, sin hijos y sin marido, porque nunca se casó ni tampoco tuvo hombre, lejos de los suyos, sobrellevando la insondable nostalgia de haber sido jubilada hacia apenas un mes; leyendo novelas de Corín Tellado; cambiándole el alpiste cada dos días a un par de pericos australianos; resucitando rosales y regando con agua fresca sus helechos; oyendo cantar una que otra vez a Nat King Cole -su artista preferido- en el gramófono portatil que desde su pueblo, como una reliquia, trajo consigo; yendo de cuando en cuando a la nevera por una rebanada de pan con jamón; chupándose luego, y a placer, un bombón de sabor primaveral; bebiéndose con regodeo algún vino de desconocida cosecha; quemando como ambientador aromático unas velas esotéricas; machacando luego en la comodidad de sus muebles Luis XV algunos libros escritos en inglés
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| Los reyes magos son de verdad | | Charo Barroso. 22.12.10 | Ampliar | “Apenas su padre se había sentado al llegar a casa, dispuesto a escuchar, como todos los días, lo que su hija de 8 años le contaba de las actividades que había hecho en el colegio, ésta, en voz baja, le dijo: - Papá, ¿los Reyes Magos existen? Las niñas dicen que son los padres, ¿es verdad? A lo que el papá respondió: -Mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen, pero siéntate tranquila que ya llegado la hora de que puedas comprender la historia que te voy a contar. Cuando el Niño Jesús nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo: |
| La casa cerrada de la esquina Disquisiciones sobre la vida doméstica | | Cuentos y relatos globales. 19.12.10 | Ampliar | Walter E. Pimienta Jiménez. walter53pimienta@hotmail.com. ...Hasta hoy no ha habido persona alguna que pueda decirme con exactitud desde cuándo dejó de estar abierta la vieja y señorial casa de la esquina abandonada para siempre por los que fueran sus dueños y de quienes,después de todo, nadie sabe qué se hicieron. Toda ella habla del esplendor de su pasado; pero la misma, ahora, con ímpetu de sismo anticipado, pareciera tener ganas atroces de caerse por necesidad. La voracidad del olvido y de la desidia, poco a poco, la carcome por dentro y por fuera dejando sólo de ella desmemorias intactas de un principio y de un fin.
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| A mis canas… y a las de usted Disquisiciones sobre la vida doméstica | | Cuentos y relatos globales. 12.12.10 | Ampliar |  Walter E. Pimienta Jiménez. walter53pimienta@hotmail.com. Lo noble y humano es que se llegue a tener canas en abierto e irreconciliable divorcio con la naturaleza en el fallido intento de teñirnoslas, ensayando para ello todos los remedios que recomienda la farmacopea universal a fin de hacer efectiva la terapeutica de la vejez retardada contra la cual, le advierto, después de muchas artes y oficios, no hay milagro posible.Yo no sé en qué momento de mi vida, por ejemplo, comencé a tener canas pero sí recuerdo que fue desde muy joven así como comprendo que soy canoso porque canoso fue mi abuelo Ismael, mis tías y tíos y de cabello por completo blanco mi mamá; admíreseme entonces porque, en nombre de ellas y de ellos, llevo unas “monárquicas” y respetables canas sin avergonzarme de la calidad y de la cantidad de las que ya soy dueño y con las cuales, orgulloso, rindo tributo genético a los míos con toda la dignidad de lo que en público ahora soy: un canoso.
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| Después del capítulo 3518 | | Cuentos y relatos globales. 05.12.10 | Ampliar | Jean-Christophe Martin. <j_chmartin@yahoo.es. Barcelona 1. El capítulo tres mil quinientos dieciocho de la serie televisiva que tenía en jaque a gran parte de la población no decepcionó. Resumiendo: Jack, ex marido de Paula, engañó a Pamela (ex amiga de la ex de Jack) con Judith que, a su vez, había tenido una doble relación por lo menos tumultuosa con Nick y Peter que, aunque felizmente casados, no habían rechazado los avances de Sabrina, hija única de Paul que veía en secreto a Sally, amiga íntima de Sabrina y ex de Flavio, el querido sobrino de Paul y el hermano mayor de Nick que trabajaba en el bar de Julio, hermano de Judith y de Jonathan, soltero secretamente enamorado de Esmeralda que suspiraba, a su vez, por Fanny, que planeaba el asesinato de Jack que siempre la había rechazado, y… |
| Entre cielo y tierra... Disquisiciones sobre la vida doméstica | | Cuentos y relatos globales. 28.11.10 | Ampliar | Walter E. Pimienta Jiménez. walter53pimienta@hotmail.com. Se puede llegar a pensar que su despropósito era algo desnaturalizado pero ya se enterará usted que tenía su lógica razón de ser. Tía Pabla, "la Gorda Pabla", como le decían todos en el pueblo, riéndose por adelantado de su picardía, soltó una sonora carcajada que repercutió en toda la casa espantando a los pavos de solo pensar lo que le haría esa mañana al alcalde y, delante de mi, remató diciéndome: "Se lo merece hija, se lo merece"... Todo lo tenía debidamente pronosticado. Ya no le pediría más al alcalde aquel favor de manera formal pues él, igual que otra veces, haciédose ajeno al caso, sin pronunciar una sola palabra, le devolvía la escrituración sin firmarsela y con cara de guerra. Así fue siempre, siempre. Aquél era un conflicto bélico sin cañonazos y, a falta de éstos, en el mismo no escaseaban las pulverizantes miradas y las calladas y generosas mentadas de madre por dentro.
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| Adios Osito | | Lydia Tapiero Eljarrat. 25.11.10 | Ampliar | Con este relato me uno al grito de todas las personas que han sufrido el acoso en sus carnes y al grito de los muertos por violencia de género. Y con la misma fuerza les llamo para que recuperen la fuerza y sean ellas las que guíen sus propias vidas. ADIOS OSITO : |
| Un cuento a la luz de la luna | | Cuentos y relatos globales. 21.11.10 | Ampliar | Maday de Carlos y de Joz madayteatro@hotmail.es . Gratamente he leído creaciones literarias, y no solo noticias y opiniones, en esta página. Eso me ha animado a enviar este cuento. Ojalá les guste (por cierto, no es la primeravez que lo envío a otros medios, pero nunca tuvieron a bien publicarlo). Un cuento a la luz de la Luna (O cuando el Amor es algo más que una palabra de cuatro letras). No era aquella una figura que él viese recortada habitualmente sobre la silueta de la luna. Éstas eran, por lo general, las de los murciélagos en su ciego afán por capturar mosquitos; en otras ocasiones se trataba de la formación de alguna bandada de patos que, guiándose por aquella luz califal, realizaba su migración; otras, las de sus hermanos y hermanas búhos y lechuzas. |
| La oveja negra | | Cuentos y relatos globales. 14.11.10 | Ampliar | Walter Pimienta Jiménez. walter53pimienta@hotmail.com. Con la tarde fresca, cerrada de riguroso luto, sentada en una mariapalito de balancines en la amplia sala de su caserón, la mujer, dedicada por completo a la soledad y al absoluto retiro de su viudez, rompiendo un silencio interior de muchos años, evocaba ahora el pasado rehaciendo épocas de gloria y de desventura familiar. Sin misterios en el corazón, y como si soltara un atado de historias, perdida la mirada, en tono pausado hablaba de lo humano y lo divino desahogando así, y con palabras viejas, su más honda tristeza y su dolor de antes y de siempre...
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| Se llamaba Lucas | | Cuentos y relatos globales. 31.10.10 | Ampliar | Javier Vàsquez Aguilar. davor@ec-red.com Todos los acontecimientos que habían ocurrido hasta entonces eran rutinarios…Ese día me levanté con las ganas de hablar con alguien, con algún amigo. Busqué en mi agenda, vi nombres de algunos que ya habían muerto, me daba nostalgia observar esas palabras que formaban un nombre. Entonces vi el nombre de él, era un nombre sencillo, se llamaba Lucas; este tipo era la persona más inteligente que conocía y tenía la capacidad de elaborar ideas extraordinarias. Telefoneé a su casa y me atendió alguien que estaba dormido, era muy temprano, no me di cuenta de la hora, eran las siete de la mañana. Lucas se sorprendió cuando supo que era yo quien estaba del otro lado de la línea. Le dije: tienes a alguien para que te acompañe a ver a mañana, esa frase se la decía cuando éramos jóvenes, él me respondió que sólo yo era quien podía ir con él.
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| Noche violenta | | Cuentos y relatos globales. 10.10.10 | Ampliar | Javier Vàsquez Aguilar davor@ec-red.com. Aquella tarde conversé con Carlos. Era un tipo que conocí en "la Boquita", una discoteca de mala muerte del centro limeño. Cuando lo vi por primera vez tenía la apariencia de un vendedor de drogas o algo parecido, esos que merodean por las calles, pero me equivoqué. Era un estudiante de una universidad particular ubicada en la avenida Javier Prado. Me parecía extraño que un tipo que vive solo en el Jirón Ica y sin trabajo, aparentemente, estudie en una universidad privada, cosas de la vida; no sé, pero era un loco para las fiestas.
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| El Primer Día | | Cuentos y relatos globales. 02.10.10 | Ampliar | Javier Vàsquez Aguilar davor@ec-red.com -¡Ya era hora!, ¡tú cuándo no!, Yo sabía que entrarías a esta universidad de porquería, y en los últimos puestos. Eres una bruta, ¡bruta!, ¡ya camina! Vamos a que te matricules, sólo gastos me ocasionas y tu padre que no trae el cheque del banco, a dónde se habrá metido ese viejo estúpido. Milagros, retraída, caminaba agarrada del brazo de su madre, asustada, observando a muchos chicos detrás de esos anteojos oscuros que le daban un aspecto gatuno a su rostro delgado y seco. Oye mamá, por qué me hablas así, ya soy toda una señorita y no es justo que me trates de esta forma, ¡no es justo!
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| El juego de la pelota | | Cuentos y relatos globales. 26.09.10 | Ampliar | Javier Vàsquez Aguilar. davor@ec-red.com.Esa noche de verano, Tito corrió hacia la casa de Jorge para jugar. Coqui, con la boca llena, llegó a balbucear algunas palabras. -Ñam, ñam, ñam, ¿qué quieres? -Oye sabes qué, la gente va a jugar fulbito en la pista, ¿vas? -Está bien, chévere. Los amigos del barrio fueron en busca de unos ladrillos para colocarlos como arcos en la pista. Uno fue colocado en la casa de la Huevera –era una señora que durante veinte años vendió huevos- y el otro, en la casa de la loca Castillo. La llamaban así porque carajeaba y correteaba a cualquiera con pistola en mano.
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| Sueño profundo | | Cuentos y relatos globales. 19.09.10 | Ampliar | Javier Vàsquez Aguilar <davor@ec-red.com>Adolfo . tomó una ducha como de costumbre. Salió raudo del baño sin afeitarse. Al entrar a su dormitorio notó algo raro, extraño. No era su cuarto, éste solía estar ordenado; no era su pequeña colección de libros, sus bates de béisbol estaban arrimados, su guitarra, en el rincón, donde nunca llegó la suave y penetrante escoba que, con sus finas hebras, marcaban esa zonas extrañas de su cuarto; y allí estaba, inclusive, su colección de revistas Cosmos. No lo comprendía. Se miró frente al espejo, su rostro y la barbita algo crecida no le decían nada. Sus manos estaban temblorosas y frías por el agua helada de la ducha; sus ojos, igual de gélidos y oscuros, que siempre denotaban tristeza. Pensó que era su cabello: seguía lacio y ralo como siempre. Se sentó en el borde de la cama y medito hasta el punto de no saber lo que ocurría en ese pulcro dormitorio. Se miró nuevamente al espejo y lloró sin comprender absolutamente nada; era como si interiormente cada célula se hubiera deteriorado, o cada órgano tuviese un año menos de vida y como si a él le quedara muy poco tiempo de vida. Un grito lo volvió a la realidad.
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| Los Madriles | | Lydia Tapiero Eljarrat. 05.09.10 | Ampliar | Ay parece que hasta los ecalones del autobú son más altos en los madriles. Y ahora pa donde me voy. Pa delante pa el reverso, pa un lao o par del otro. Si en el pueblo yo llego me bajo y solo hay un pa lante. Aquí e que lo tienen de too y pato los laos. Los chorizos están bien colocaos en lo hombros, voy a agacharme a arregla la cesta que no se me escalabren los huevos, ni me se rebalen los quesos, que son pa mi mozito. Espero que no me pise naide, con tantas piernas que vienen y que van, ¡Ay dios mio que esto es un monumento, y se ha parao al laito mía, que estas piernas no se acaban, que dios vendiga a las lavadores que uncogen las fardas. Y si esto es lo que hay abajo que será lo que hay má arriba, voy mirando de a poquito no vaya a se que me de un sopapo, ¡Jesú!, que me han traio el himalaya por dos veces, esto si que son pechugas, no los globos desinflaos de mi parienta, mira que he sio fiel a mi Paca, po que no había donde unta, que de esto no hay en el pueblo. Me voy a poné la boína a un lao que así pareco má moerno, le regalo un chorizo y cae demaya a mi pie. Que nudo más enrevesao me ha hecho la Paca, por fin he conseguio sacá el chorizo. ¿Y la mocita? A joderse si aunque no esté la parienta me lo fastidia too. ¿Donde se habrá metio el joio de mi Pablo? ¿Pallá lejo alguien me hase así con la mano? Me voy a acercar porque ni con los ojos arrugaos veo nao.
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| La palabra nunca | | Cuentos y relatos globales. 29.08.10 | Ampliar | Krishnamurti Góes dos Anjos. goesk@odebrecht.com Allí está un hombre simple sentado dentro de un templo. Ha eligido un asiento en la larga hilera de bancos, en la altura del nicho que alberga la imagen de San Pedro. Con las manos juntas, parece recitar una oración. La cabeza hacia abajo, mueve sus labios orando firme, con fe. Sin embargo, con el paso del tiempo, los labios tornan el murmullo tibio, después frío y finalmente casi dejando de existir. La cabeza, brevemente, queda inclinada del abandono de una somnolencia furtiva, hasta que una extraña oscilación de ideas lo despierta. Él suspira fuerte llenando el pecho y se esfuerza para que vuelva a él la letra de la oración: “Hágase tu voluntad…” Pero, como una turbina que gira alrededor de un eje, cierto tipo de ideas le oscurece el cerebro. ¡Ideas alimentadas!
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| Embrague intelecto | | Cuentos y relatos globales. 22.08.10 | Ampliar | Krishnamurti Góes dos Anjos. goesk@odebrecht.com “La peculiarísima brutalidad y la agresiva estupidez con que se comporta un hombre, cuando sabe mucho de una cosa y ignora de raíz todas las demás.” José Ortega y Gasset "Misión de la Universidad." Después de consultar la cartera que contiene sólo exiguos diez reales, me senté a una mesa cerca del mostrador de bebidas del bar. De una asociación mental involuntaria, reviso en el suelo de mi biblioteca, envueltos en paquetes de papel de embalaje, sesenta ejemplares del último libro que publiqué. Vendidos a diez reales cada (¡exíguos diez reales!), ¡ seiscientos reales! Pero ¿ a quién vender? ¿ Cómo distribuir en las librerías? ¡Cuanto desaliento!...
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| A los mis ojos ... ¿Y a los tuyos? De la génesis de un Cuento | | Cuentos y relatos globales. 15.08.10 | Ampliar | Krishnamurti Góes dos Anjos. goesk@odebrecht.com . En una fotografía en blanco y negro, un poco amarillentas por el tiempo, veo a una mujer. Está sentada en un escenario que parece una terraza. En la butaca donde está, con las piernas cruzadas (posición que tal vez le haya permitido apoyo mejor para el libro que lleva en sus manos), llama la atención el pie que está suspendido en el aire. Colgado descuidadamente, una pantufla de tela. Detrás de sí, una ventana, con un florero en el parapecho, deja pasar una luz oscura, que sugiere que está amaneciendo o atardeciendo de un día cualquier. El primer impulso que esta imagen de mujer me causa es de querer llamarla, acenarle, señalar que también soy de aquella “religión” de lectores. Ella, cuya cara olvidé, cuyas ropas apenas me di cuenta, exactamente que edad tenía, no sé decir, si acerca de mí, por el mero acto de la lectura. Pero ¿ qué estaría leyendo? ¿ Se puede adivinar la naturaleza de su libro? ¿ Un romance de capa y espada con páginas rellenadas de amores, señoras perseguidas a desmayar en los bosques sombrios, disturbios del corazón, juramentos, sollozos, lágrimas? |
| El niño que quitó la sed a medio millón de africanos | | Isabel Luna. 28.06.10 | Ampliar | Un día del inolvidable invierno de 1998, en Kemptville (Ontario) localidad natal de Ryan, la profesora del Colegio St. Michael, Mrs Nancy Prest estaba dando una pequeña charla a su clase de primer grado sobre las condiciones y salubridad de los estudiantes de su misma edad que vivían en África. Preguntó a sus alumnos si sabían cual era la primera causa de muerte entre sus homónimos los africanos. Todos los niños convencidos de que era la escasez de alimentos se sorprendieron al saber que es la mala calidad del agua que beben lo que diezma las aulas de sus ‘antípodos‘. Ryan Hreljac quedó muy extrañado por la falta de ‘agua limpia’ y preguntó a Nancy cuanto costaba un grifo en África. Mrs Prest, desconcertada, anticipó a Ryan una cifra que había leído en algún documento: 70 dólares por una bomba extractora. Ese mismo día al llegar a casa, Ryan, que todavía estaba aprendiendo a conocer el valor monetario de las cosas; pidió a su madre el dinero para comprar un grifo y enviarlo por correo.
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| Una mirada angelical | | Lydia Tapiero Eljarrat. 06.06.10 | Ampliar | El juez sintió cómo la adrenalina le subía cuando Jesús se levantó para escuchar la sentencia. La vida de aquel joven estaba en sus manos, una vida manchada con la sangre de un niño. Hacía tiempo que no se sentía tan bien y esperó unos segundos más mientras veía a Jesús, un muchacho que había entrado con la fortaleza y seguridad de un gigante y que ahora temblaba. Mientras duró el juicio se formaron a diario protestas en contra del asesino de niños pediendo la máxima pena. Todos los medios de comunicación, menos uno lo habían ya condenado. Las voces de su familia y amigos exigían más pruebas y su abogado insistía en su inocencia y en la falta de pruebas. Pero él no dudó ni un segundo, eran muchos años luchando contra los malos. El único testigo, un niño de diez años era más que suficiente para encerrar a aquel cabrón de por vida.
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| El Joven Y El Beduino | | Cuentos y relatos globales. 16.05.10 | Ampliar | José Antonio Carrero. carrj32@live.com. Llevaba casi cinco años caminando sin parar por aquella sofocante tierra desolada que desde hacía milenios atrás era azotada por un interminable vendabal de arena el cual durante algunas horas del día se hacía mucho más poderoso al punto que hacía recordar aquellos huracanes que azotaban el Caribe y los tifones poderosos que todos los años devastaban el semillero de islas del Pacífico.Durante otras horas,y de pronto,se volvía tan débil que parecía ser una capa de fino polvo de oro que como rocío de granos de polen revoloteaba por todo aquel cielo dejando ver un poco el prohibido color azul celeste y en algunas ocasiones hasta el brillo del sol.A pesar de que su intensidad variaba según las horas del día sus vientos nunca cesaban de castigar aquellas tierras y aquella gente.
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| Desértica | | Cuentos y relatos globales. 02.05.10 | Ampliar | José Antonio Carrero. carrj32@live.com. En unos solares baldíos,el espectro espeluznante de un caballo comía los únicos indicios visibles de aquella escuálida hierba que crecía tímida desde las mismas entrañas de la tierra.En ese mismo lugar,según las historias que la gente pasaba de boca en boca,hubo una vez una vieja casona de madera dentro de la cual habitaba como un espíritu en penitencia una vieja con tantos años en sus ojos que ya se había tornado casi ciega por completo y la cual durante las noches oscuras dormía dejando un viejo quinqué encendido junto a la entrada de la puerta con la esperanza de que iluminara a su hijo Hermenegildo,el cual había partido del pueblo hacía ya trescientos quince años y jamás había vuelto a saber de él,en caso de que regresara a la casa en medio de la noche.Decían las historias que su hijo Hermenegildo nunca regresó al pueblo y que aquella vieja también partió una noche en medio de una tormenta de llamas que amenazaron con llevarse la patria entera aquella noche.De ese incendio sólo quedaron aquellos solares baldíos en los cuales aquel remanente de caballo ejercitaba su mandíbula morosamente y la leyenda de que algunos se habían tropezado con aquella vieja,cuando la luna de plata marcaba la media noche por los senderos de la patria, llevando un quinqué en sus manos y llamando a su hijo Hermenegildo el cual no había visto durante trescientos quince años.
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| Limpeza de primavera | | Lydia Tapiero Eljarrat. 25.04.10 | Ampliar | Cuando Alfonso llegó unas nubes de lluvia empezaron a oscurecer la tarde. Claudia abrió la puerta y Alfonso se precipitó hacia ella y la abrazó. —Lo siento mi amor, te juro que nunca más. —Lo sé —le respondió Claudia poniéndole un dedo en la boca—. Te he preparado una sorpresa. — ¿Y este cubo en el pasillo? Claudia señaló el techo. —Una gotera.
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| Una confusión | | Cuentos y relatos globales. 11.04.10 | Ampliar | Míriam S. Vázquez. Miriam.Vazquez2@utb.edu. A pesar de la claridad de la noticia, la confusión aún se reflejaba en su rostro. No alcanzaba a comprender lo que había sucedido. Se puso a repasar los últimos acontecimientos. Después del viaje, todo había cambiado. Aunque la situación no ameritara el descontento, la alegría que los caracterizaba se había transformado en peleas y discusiones tontas. Ya nada podía ser igual. ¿Cómo era posible que ya no estuviera? ¿Por qué el abandono? ¿Por qué el alejamiento? El sentimiento de tristeza y soledad se fue avivando en el fondo de su corazón. Un dolor en el pecho le hacía reprimir el llanto…Finalmente, ya no pudo. Abandonó el lugar tratando de huir de la realidad. Su destino: el mar, lugar que tantos recuerdos le traía. Abordó el automóvil. Sólo su imagen estaba presente y el retumbar de sus últimas palabras: “Está bien. Sí es lo que quieres, será lo mejor”.
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| El camino hacia el Señor | | Cuentos y relatos globales. 04.04.10 | Ampliar | "Miriam Vazquez" Miriam.Vazquez2@utb.edu Eran las cinco menos veinte de la mañana. El ajetreo del nuevo día se anunciaba con el cantar de los gallos. Las mujeres preparaban el almuerzo para sus esposos, quienes saldrían para la plantación acompañados de los hijos mayores. Los niños pequeños aún dormían. Eran los únicos que gozaban de cierta tranquilidad, pues eran eximidos de las labores cotidianas. Cuando crecieran un poquito, les tocaría acompañar a sus padres para familiarizarse con el trajinar diario. La plantación se encontraba como a cinco kilómetros cuesta abajo. La caminata era exhaustiva, pero tenían que aligerar el paso para llegar antes de que los rayos del sol cayeran con mayor intensidad. Las jornadas eran largas. Los campesinos, en ardua labor, recibían el amanecer y de igual manera el anochecer.
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| La mujer que se enamoró de un amnésico | | Cuentos y relatos globales. 21.03.10 | Ampliar | Werner Deichmann Juan. wdeichmann@wp.pl Toc, toc, Alguien llamó alguien a la puerta de la oficina del doctor Pedro Martínez de Valborg. Adelante. Ante él se presentó una chica de unos veinte años, de aspecto agradable, alta, pelo castaño, largo y ojos grandes, muy expresivos. Podría haber sido hermosa de no ser por el peso de la timidez que la obligaba a andar ligeramente encorvada. Pedro pudo reconocer, por la delicadeza de sus largos dedos y por la agilidad con la que jugueteaba con la carpeta que sostenía, pegada a su pecho, que se trataba de la profesora de piano. - Por favor, siéntese, dijo señalándole una silla al otro lado de la mesa. - Si, ehm, soy la profesora de piano
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| El Gobierno del Cancer | | Lydia Tapiero Eljarrat. 11.03.10 | Ampliar | "El terrorismo es la destrucción de lo que entre todos hemos logrado construir y no importa de donde sea y que forma tenga. Los que atentan contra la democracia atentan contra todo aquel que la defiende." EL GOBIERNO DEL CANCER Manuel se detuvo, se quitó el pasamontañas negro y dejó caer la porra. –Yo no voy. –Déjate de bromas. –Le reprochó Juan mientras estiraba la mano hacia el pomo de la puerta.
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| Me caso | | Lydia Tapiero Eljarrat. 14.02.10 | Ampliar | Oriana lo vio aparecer con sus maletas, vestido con su traje azul, su melena morena peinada hacia atrás, como siempre. Sintió su impaciencia recorriendo las caras en busca de la suya, notó su confusión al ver allí a Alex. Oriana se escondió y salió llorando, sus dudas habían desaparecido. Hacía solo dos semanas, que en ese mismo aeropuerto se había despedido de él amargamente. Manuel había insistido en ir a Argentina para pedirles formalmente la mano a sus padres. A Oriana el trabajo la retuvo en tierra, lejos de él. Las noches pasaron lentamente, su presencia no bastaba para llenar la casa, cada rincón era un rincón vació. La primera semana pasó y la temida noche llegó más viva que nunca, el brillo de la luna llena despertó cada hormona de su cuerpo. Se puso el camisón rosa, el que tanto provocaba a Manuel. Se sentó en el sillón y empezó a pasar los canales de televisión, mientras su mirada se escapaba hacia el teléfono silencioso.
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| Estambul | | Cuentos y relatos globales. 17.01.10 | Ampliar |  Parisa Aryán. parisa1979@gmail.com Madrid. Todavía tengo grabada a fuego en la retina tu imagen en ese bazar de Estambul. Tu piel morena, tus ojos intensos, los pintorescos colores y olores que te rodeaban. Fui víctima inmediata de tu aura, de tu presencia que contaba sin palabras mil y una historias de princesas orientales y de desiertos, de luna, incienso y granada... Te acercaste a mí en aquella tetería casi vacía, donde yo estudiaba con cierta preocupación un incomprensible mapa de la ciudad y te ofreciste a ayudarme. Desde el momento en el que me dirijiste la palabra, supe que nunca te podría olvidar. Por eso fui incapaz de rechazar tu ofrecimiento de acompañarme, de mostrarme la ciudad... Resistirme habría sido un esfuerzo en vano, mi alma ya estaba atada a ti sin remedio.
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| Ciudadanos del cosmos | | Cuentos y relatos globales. 27.12.09 | Ampliar |
 Felicidad Vila. felicidadlopezvila@gmail.com. Año 3021: lo que conocíamos como planeta Tierra no es más que un nostálgico recuerdo y el equilibrio del Cosmos está nuevamente en peligro. Mi nombre es Kuasar y al igual que mis compañeros de viaje, todavía soy un ser humano. Comando la primera expedición de prueba, Nirvana, y nuestro lanzamiento espacial en paquetes de información hacia las estrellas está ya preparado. Los códigos de información personales han sido grabados en un software ínterdimensional, en nuestro sistema nervioso central: El lugar de destino es una estación receptora llamada Ananda. En un parpadeo estelar, las ondas electromagnéticas del sistema operativo nos han situado a las puertas de la ciudad de la esperanza, flanqueadas por esfinges de cuarzo rosado. La buscamos a Ella…
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| El vórtice | | Cuentos y relatos globales. 13.12.09 | Ampliar | Por Mª Felicidad López Vila. En la soledad de la madrugada brillaba altiva la luna, mientras escuchaba los lamentos de la hechicera, reclamando las caricias de su amado, en una noche tan fría. El recuerdo fatídico del momento en que los separaron brotó en su memoria atravesándola como una daga: fue después de Solsticio de invierno, un día gélido de cielo pálido y tierra mojada. Su deseo de venganza y de devolverlo a la vida era cada vez más fuerte.
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| La curandera | | Cuentos y relatos globales. 06.12.09 | Ampliar | "cristina martn barcelona" <cristipoeta@hotmail.com>. La casa desprendía un fuerte olor a hierbas que llenaba los pulmones de una bocanada de vida al respirar. A lo largo de las vigas había ramos de flores atados por un cordel, colgados bocabajo para que se secaran. Las estanterías empotradas en dos de las paredes estaban repletas de botes de cristal, con etiquetas de nombres indescifrables, que contenían las pociones e infusiones que Amalia Ureto preparaba para su anónima clientela. Su labor siempre había sido objeto de burla y desprecio, a pesar de que la gran mayoría de los habitantes del pueblo habían acudido a ella en algún momento de su vida, para pedirle una solución mágica a un problema real. Por supuesto, todos negaban haber ido a ver a “la bruja”, como la llamaban desde niña, y ésta respondía esas alegaciones con el más absoluto silencio.
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| Blanco y negro | | Cuentos y relatos globales. 29.11.09 | Ampliar | Lydia Tapiero Eljarrat. lydia_tapiero@yahoo.es Susan metió el bizcocho en el horno, se quitó el delantal que cubría un ligero vestido de flores y dejando tras ella un agradable olor a levadura se dirigió al salón. Se paró en el espejo del pasillo al verse una mancha de merengue en la nariz, ‘dicen que es bueno para el cutis’ pensó mientras acercaba su rostro sonriente al espejo. Su cara de color canela y su piel tersa era aun la de una chiquilla. ‘Tienes una belleza exótica’ imitó a su vecino en voz alta mientras habría exageradamente los ojos y pegaba la cara al cuello hasta conseguir una pequeña papada. Luego se alejó un poco del espejo para verse todo el cuerpo y dándose la vuelta comentó ‘este trasero está cogiendo un buen volumen, claro que también mis pechos están mas grandes, ¿adelgazo el trasero o me quedo con mis pechos? ¡Me quedo con mis pechos!’ Se quitó el merengue de la nariz, y se soltó la coleta dejando al descubriendo sus largos cabellos negros de rizos perfectos. Susan entró al salón al tiempo que afirmaba. ‘¡Hoy vamos a bailar, está decidido!... John ¿Pasa algo?’
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| Noche de Halloween. Fenómenos paranormales en Alhaurin de la Torre | | Cuentos y relatos globales. 02.11.09 | Ampliar |  La pasada noche, pese a mi natural reticencia a aceptar costumbres tan impuestas por la moda como la fiesta de Halloween sufrí un sueño angustioso, del que desperté sobresaltado y aterrado con esa sensación tan típica de las pesadillas de no poder distinguir por un momento qué parte de lo vivido fue real y cual soñada. No creo en absoluto en fenómenos paranormales ni cosas por el estilo, para ser más exacto, simplemente no creo. Pero aun hoy, 12 horas más tarde sigo con esa sensación de “Déjà vu”, que me hace dudar de si lo acontecido fue un sueño o de alguna manera fue real. Por si acaso, lo comparto de forma breve, tal vez con la esperanza de que alguno de los lectores pueda haberlo experimentado también, y quiera sacarme de la duda.
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| La batalla | | Cuentos y relatos globales. 25.10.09 | Ampliar | Por Gustavo Arencibia Carballo, garen04@gmail.com
Las nubes, completamente pintadas de blanco, proliferan en medio del fuerte calor del mediodía. En el horizonte algunas de ellas estáticas, miran con beatitud a sus compañeras. Los techos calientes de las casas y edificios son espacios vacíos, desiertos entre cientos de antenas, tanques, escaleras, todo aquello que suele resultar familiar a una azotea o indistintamente ajeno. Las ventanas entreabiertas y abiertas discriminan el paisaje, formas de paredes descoloridas, o tal vez un hermoso vitral al cual los rayos de luz arrancan un arco iris. Abajo, al nivel del pavimento, casas y edificios se aprietan unos a otros, a pesar de los saltos y separaciones motivados por los solares y terrenos yermos. Las calles corren junto a las casas, caracterizadas por aceras estrechas, rotas, llenas de latones.
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| La cita | | Cuentos y relatos globales. 18.10.09 | Ampliar | Lydia Tapiero Eljarrat. lydia_tapiero@yahoo.es Paula penetró en la oscuridad de una calle estrecha con pasos inseguros. Su abrigo negro la volvía casi invisible y temió ser absorbida por el lugar. Se dirigió al lugar de la cita, asustada, consciente de que si no pagaba la deuda la cobrarían con sangre. Su malestar se acentuó con el olor a orina que se intensificaba al avanzar. Siguió caminando hasta que la calle se hizo más ancha y llegó a la única farola encendida. Fue cómo el alivio fugaz en medio de un suspiro. Pensó en sus padres, en la chimenea que encendían en los días de frío, en las humeantes patatas que salían de ese calor. Sus ojos profundizaron de nuevo a lo largo de la calle, a lo largo de su infinita oscuridad donde lo bueno se difuminaba con lo malo. Se tocó las cicatrices del brazo, había pasado medio año sin pincharse una sola vez, sin probar un gramo de cocaína. Y un año sin hablar con sus padres, sin volver a casa, sin contarles donde estaba. Más de una vez había mentido a los policías con identidad falsa, y se preguntó si eran sus padres que la estaban buscando. Hubiese sido tan fácil volver cómo decir la verdad.
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| La suerte está echada | | Cuentos y relatos globales. 31.07.09 | Ampliar | Lydia Tapiero Eljarrat. lydia_tapiero@yahoo.es Susana avanzó buscando el nombre de la calle, aceleró sus pasos alejándose de la única luz que la iluminaba, los faros de su coche. El ruido de sus tacones retumbaba haciéndola sentir un objetivo fácil y maldijo el momento en el que se había aventurado a cortar camino por el polígono industrial. En el que ni siquiera las putas encontraban un sitio. La oscuridad se hacía cada vez más impenetrable con cada paso y dudó si volver al coche. Buscó el móvil en su bolso para llamar a Alejandro, aunque lo dejó caer antes de marcar el número pensando que hoy era jueves, el día que cenaba con sus socios.
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| La boda del príncipe y la plebeya ¿Negocio o conspiración? | | Cuentos y relatos globales. 16.05.09 | Ampliar | Julio Torres Empecinado. sanchobcn@hotmail.com
Los de la Fundación están indignadísimos le dijo el americano a Narciso Latierro “El Topo de la Zarzuela” nada mas sentarse frente a este en la habitación 57 de Hotel Convención de la C/ O´Donell junto al pirulí de Torre –España, ¡El noviazgo del Príncipe estaba garantizado que será el que convenga a los intereses que nos preocupan! Todo se ha ido al garete con el anuncio del príncipe de su nuevo noviazgo con esa tal Leticia. |
| La Granja y el granjeo | | Cuentos y relatos globales. 26.04.09 | Ampliar | Julio Torres Empecinado. Nota preliminar. Lo relatado a continuación es un compendio de entrevistas con algunos/as de los clientes observadores del ambiente-dominó y de lo observado directamente en mis escasas visitas a este establecimiento, recojo textualmente expresiones de los propios contendientes de las partidas de dominó, así como de los Granjeros, una pareja joven pero avezada en la tarea ardua, para cuyo desempeño necesitan nervios de acero inoxidable.
El local de marras |
| CRISTINA Semblanzas de su historia y de sus gentes | | Cuentos y relatos globales. 15.03.09 | Ampliar | Francisco Sancho Gonzalez. sanchobcn@hotmail.com A modo de presentación Este relato quiere ser un reconocimiento a las gentes de este pequeño pueblo, mi pueblo, especialmente a un grupo de sus vecinos/as que en los años más duros de posguerra, de hambre y represión tuvieron el valor de levantar la cabeza y organizar la defensa de los derechos y la dignidad de los más débiles, aquellos, que habiendo defendido los ideales de la República fueron derrotados, represaliados y humillados por el franquismo. Pero el reconocimiento se hace extensivo a todos los habitantes, independientemente de sus creencias políticas, religiosas o incluso si nos las tienen. Se pretende que de forma desenfadada aparezcan situaciones y momentos relevantes que marcaron los tiempos por venir. La aparición de motes o apodos responde a la forma en que se nombraba habitualmente a las personas que aparecen, pues estoy convencido que algunas de ellas no serían reconocidas solo por el nombre y apellidos. Se trata en definitiva de recuperar una parte de la historia colectiva de Cristina cual por haber transcurrido clandestinamente no es conocida en su dimensión justa por la mayoría de la población.
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| “La vi solo unos instantes” | | Mariano Cabrero Barcena. 16.02.09 | Ampliar | Y es que el amor es algo maravilloso, que merece ser vivido una y mil veces. Se puede vivir con pocos alimentos, se puede vivir con pocos amigos, se puede vivir con enfermedades crónicas, se puede vivir contemplando los horrores de la guerra…Mas nunca jamás sin amor (hasta los pobres “perros callejeros” necesitan unas migajas de amor). Si perdiera mi esposa en el tiempo terrenal concedido, mis ojos quedarían oscuros y la brújula casera nunca marcaría el norte. Recuerdo sus desvelos y trabajos –inquietudes–para conmigo y los míos y, viéndola, sé que las demás mujeres tienen un lugar privilegiado en el corazón de sus maridos. La siento, la escucho, y duermo a su lado cuando ya han transcurrido más de cuarenta “instantes” inenarrables de amor: pasional, espiritual, con sus luces y sus sombras–no hay sobre la tierra la felicidad completa–, con sus besos interminables y llenos de ternura...Fuimos y somos, el uno para el otro, fruta prohibida para los demás.
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